¡Buen domingo, querido lector! Le gusta a usted escuchar poesía?, ¿prefiere leerla?, ¿quiénes son los poetas que más le interesan?, ¿le atrae la obra de los grandes del siglo XIX?, ¿definitivamente, se queda con la del XX?

     Hay lectores de poetas y hay lectores de poemas. Cuando somos lectores de poetas nos agrada toda la obra de un autor en especial. Si nuestro interés se encamina a ciertos poemas, no nos importan los nombres ni las épocas, buscamos los versos. Hay quienes se inclinan a las experiencias personales: la Naturaleza, el Amor, la Amistad, la Pasión, y estos temas son su guía. Otros saborean ciertos ritmos o ciertas formas métricas: sonetos, silvas, décimas, versos libres. Si puede incluirse en uno de estos casos, usted es, ahora y siempre, un lector de poesía y, estoy segura, está dispuesto a recibir los acentos novedosos o los temas no tradicionales.

     Como usted sabe, esta columna puede ser consultada en Internet. Pues bien, a partir de esta semana, le ofreceré en la misma dirección (https://endulcecharla.wordpress.com) un nuevo apartado: “Para leer a…” Allí presentaré un florilegio en lengua castellana, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Trataré de recorrer las cumbres de la producción poética nacional, e hispanoamericana por supuesto, además de la española. Intentaré un cierto orden por rondas: Hispanoamérica y España, Tamaulipas y, como novedad, habrá un turno para nuestros jóvenes artistas, un espacio en el que estarán presentes las voces del momento.

     Cada semana agregaré un escritor distinto. En breves diez o doce minutos usted recibirá los versos infaltables en su memoria, en su cultura poética: desde Manuel José Othón hasta José Emilio Pacheco, desde José Martí hasta Nicolás Guillén, desde Gustavo Adolfo Bécquer hasta Rosa Fuertes, esta página sonora recogerá las imágenes, los colores, las metáforas, las sensaciones que han vivido al amparo de la poesía.

     Rubén Bonifaz Nuño inicia nuestra serie esta semana. Usted lo conoce, a él y al texto: “Amiga a la que amo, no envejezcas”, pieza  emblemática de ese poema de largo aliento titulado El manto y la corona (1958).

     Deseo que este nuevo apartado sea de su gusto. Podrá oírlo cuantas veces lo desee y, por supuesto, recomendarlo. Escríbame allí mismo y solicite autores o poemas. Sólo necesitamos un requisito: en lengua castellana. Así, usted y yo, amigo carísimo, integraremos nuestra selección personal.

     El video estará a cargo de Beatriz Durán Maldonado, amiga experta en estos menesteres.

     ¿Y me leerá y escuchará el próximo domingo? Gracias. No olvide la  dirección:  https://endulcecharla.wordpress.com

 

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