¡Buen domingo, querido lector! ¿Por qué Tampico no dispone de una difusora cultural? No me refiero a las seccioncitas que generosamente algunos medios presentan en sus columnas noticiosas, sino a una estación especialmente dedicada a estos fines. Es importante divulgar el quehacer de la política  cultural no sólo del puerto, sino del estado, de la región, del país. Me gustaría escuchar un noticiero que con este propósito informara sobre la agenda de gobierno en sus distintos niveles: se obtendría un magnífico acervo documental de nuestra historia, material fidelísimo para el trabajo de los cronistas. Estar al tanto de los acontecimientos artísticos, científicos y tecnológicos en todos los continentes enriquecerá nuestra versión del hombre y del mundo.

     Soñar no cuesta nada. Proyectar sí requiere de conocimientos sólidos para planificar ideas, delimitarlas y presentarlas en escenarios y contextos tangibles. Urge un plan maestro que, de manera muy especializada –sin perder de vista las relaciones interdisciplinarias– obtenga los mejores resultados. Los proyectos exigen la conjunción de dos potencias: la ejecutada sobre el escritorio –estrategia– y la representada por las fuerzas vivas que habrán de llevarla a su realización –táctica. Ambas zonas de trabajo deben estar intercomunicadas. En la primera debe brillar desde la ensoñación hasta la comprobación científica, incluida la capacidad de ruptura con la tradición; en la segunda, el valor, la honestidad, la disciplina, la fuerza y la experiencia en la empresa propuesta. En ambas debe haber largueza, generosidad de ideas y de recursos, grandeza de ánimo para asumir la importancia vital de cada uno de los elementos participantes y, por supuesto, un esencial espíritu de servicio a la sociedad.

     No me parece difícil mantener comunicación permanente con todas las difusoras del mundo porque, hoy día, ésa es una de las metas primordiales del planeta. Crear reporteros en otras entidades es un trámite fácil. Allegarnos a las redes bibliográficas internacionales es un servicio del que no disfrutamos porque ni siquiera tenemos idea de su existencia, como no la tenemos del menú de ofertas a las que podemos aspirar en cada una de estas áreas. ¡No contamos ni con un boletín de bibliotecas! ¡La agenda de actividades culturales del puerto desapareció hace casi tres años!

     En cada municipio, es tarea de las direcciones correspondientes la elaboración, construcción y difusión de programas íntimamente ligados con la política cultural para llevarlos más allá de la domesticidad de las oficinas. Las autoridades a cargo deben tener una clara conciencia del significado de estas  relaciones con cada uno de los caminos de la instrucción y la educación. Es urgente una difusora que nos permita, de manera permanente, un veraz examen de nuestros trabajos y nuestras carencias. De este proyecto debe surgir el programa saludable que beneficiará a nuestra región. ¿O no lo cree usted así? Esperemos un atento cuidado en este ramo y su buen éxito en la futura administración.

         ¿Y me leerá el domingo? Gracias. Aquí estaré.

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