¡Buen domingo, querido lector! ¡Soy culpable! Mi buen amigo don Roberto Guzmán Quintero me lo ha recordado: el 2 de agosto de 1945 murió en Nueva York José Juan Tablada. ¡Y cómo olvidarlo! Él introdujo en la poesía nacional  el haikai o haikai (plural haiku). ¿Recuerda usted el más conocido?

Tierno saúz

casi oro, casi ámbar,

casi luz…

     La retórica japonesa exige tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, y debe expresar en esos tres breves versos un momento, una imagen, una idea, una sensación o una emoción. ¡Sólo para poetas!

     Si bien Tablada frecuentó casi todos los géneros, su fama procede de la poesía y, en especial, del poema cuyo escándalo, moral, social  y hasta político que sacudió a la sociedad de su tiempo: “Misa negra”, donde seculariza términos reservados para el mundo religioso y su particular lenguaje de coto restringido. No fue un atrevimiento malintencionado de Tablada: eran los momentos del Modernismo y las palabras buscaban denodadamente la libre aplicación de todas sus posibilidades semánticas. Ofrezco a usted tres estrofas del poema citado; en ellas descubrirá el reflejo de ese gran texto finisecular y disfrutará de una buena muestra de la opulencia de significados y de sensaciones sugeridas: ¡Noche de sábado! En tu alcoba // hay un perfume de incensario, //  el oro brilla y la caoba // tiene penumbras de sagrario. ///  […..] // quiero en las gradas de tu lecho //  doblar temblando la rodilla // y hacer el ara de tu pecho // y de tu alcoba la capilla…  ///  Y celebrar, ferviente y mudo,  //   sobre tu cuerpo seductor,  //  lleno de esencias y desnudo, //  ¡la Misa Negra de mi amor!

     Por su intención desacralizadora de los términos litúrgicos, hasta ese momento de exclusivo uso eclesiástico, el escándalo cobró alcances presidenciales. Estos encuentros artísticos, siempre explicables dentro de una corriente estética –el Modernismo, en este caso– dieron a Tablada una cierta reputación de estar presente en los “momentos importantes” del recuento artístico nacional.

     Por la condición un tanto efímera de sus versos, Tablada no logró la recepción que sí obtuvieron otros artistas de su tiempo. “Misa negra” apareció en El País del 8 de enero de 1893 y fue incluido en El florilegio, primer libro publicado por Tablada en 1898 (33 piezas en 96 páginas y un impresionante tiraje de 500 ejemplares), con una segunda edición en 1904, que ha llegado a nuestros días (87 poemas en 204 páginas). Pero fue Un día (1919) la obra donde floreció la belleza inconsútil de los haiku espigada en su viaje al Japón y dadora de perdurabilidad a su obra. Como todos los escritores de ese momento, Tablada ejerció profesionalmente el periodismo. Así Gutiérrez Nájera, así Nervo, así Urbina. Lo invito a leerlos, pero le aviso: son altamente contaminantes: recuerdan el vino triste de Baudelaire.

     José Juan Tablada murió en Nueva York, a causa de un infarto, el 2 de agosto de 1945. Sus restos fueron traídos a México en 1946 y descansan en la hoy Rotonda de las Personas Ilustres.

     Lo espero el próximo domingo?, ¿sí? Gracias.   https://endulcecharla.wordpress.com

Anuncios