¡Buen domingo, querido lector! El sábado 7 de este marzo, en la Biblioteca Rafael Ramírez Heredia (espacio cultural metropolitano), fuimos partícipes del recuento sumarísimo de las andanzas de José Vélez Rosas en su búsqueda de una retórica de la composición musical. En esta investigación José mostró cómo las delicadísimas fronteras entre música y poesía pueden diluirse hasta afirmar que tales fronteras no existen. La teoría allí precisada, como resultado de indagaciones armónicas, es aplicable, ni más ni menos, a las voces constructoras de poemas.

            Ingeniero químico de profesión, José Vélez Rosas ha aprovechado esa especial dotación analítica otorgada por las ingenierías a quienes las frecuentan. Envidiable dotación, no cabe duda: permite la comprensión de los espacios y sus posibilidades, el descubrimiento de zonas grupales y el encuentro con las simpatías y diferencias de las percepciones. En un apretado análisis deconstructivo de algunos compases, José nos hizo penetrar en las posibles combinaciones fonéticas y rítmicas que, de manera permisible, han dado lugar a las llamadas, simplemente, versiones, si bien su realización exige un proceso serio y profundo de los tiempos manejados por la música.

           Interesantísima experiencia cuya particular aportación ha sido la de “ver”, “escuchar” y “vivir” el fenómeno musical desde parámetros apoyados por la tecnología. En esta nueva manera de apercibir la música, la palabra composición cobra novedosos significados, un tanto ajenos a la original expresión manuscrita frente al papel pautado en la que usted y yo, carísimo lector, nos iniciamos en nuestras ahora lejanas clases de piano.

               José Vélez Rosas cuenta, como músico y musicólogo, con una obra avalada por muchos años de estudio, presentaciones y promoción musical. Director, guitarrista, bajista, cantante y asesor, ha formado grupos  desde los juveniles rocking vélez en Naranjos, apejuco y astucia en Poza Rica, Veracruz, metamorfosis y sol nocturno en Tampico, hasta la orquesta metropolitan big band swing con la Asociación de Músicos y Artistas de la Región Huasteca (amarh), grupos que revelan una breve muestra de su trabajo. Su entusiasmo en esta manifestación artística lo ha acercado al estudio formal de la composición con el maestro Roberto González Sardiñas (Pikín) cuya emotiva palabra confirma la vocación musical del ingeniero Vélez.

              José se ha presentado en distintos espacios culturales de nuestro puerto. Y de su propia autoría, estoy segura, usted ha escuchado alguna de sus veintidós canciones que, hasta hoy, forman su personal acervo como compositor. Como actor-comediante  ha actuado y cantado obras propias y versiones musicales famosas.

           El entusiasmo de José es inagotable. Su dedicación a los caminos del arte aportará nuevas maneras de comprender la música en sus distintas posibilidades. Su interés por los abismos estructurales de los sonidos lo conducirán a descubrimientos maravillosos. ¡Felicitaciones!

            ¿Y a usted, carísimo lector, lo espero el próximo domingo? Gracias. Aquí estaré.

 

 

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