¡Buen domingo, querido lector! En esta fecha pajarera, llena de alas de mariposas, de dulces aromas, de suspiros, de chocolates, de comidas, de cenas, de serenatas. ¡No!, de serenatas, no: ésas ya son antiguallas, casi casi como Shakespeare, según vox populi. En fin, disponemos de mil ingredientes para conformar el traído y llevado Día del Amor. Pero si usted no está entre los afortunados de auríferas e inmisericordes bodas, que aún osan divulgar su estado de enamoramiento –entre ellos, naturalmente–, pues no se aflija: puede usted pensar en un equivalente: el Día de la Amistad. Y aquí acuden páginas y páginas de amigos. ¡Para eso está su feis y su tuíter!. Pero si tampoco pertenece a esas legiones, no sufra: no faltará quien dé carta de naturalización al 14 de febrero como Día de la Familia. Ahora bien, si usted no posee familia, bueno, eso ya es otro cantar. Definitivamente, anda usted pobre de expediente. Pero… mientras nada más sea de expediente… 0101La familia, en cierta medida, nos representa. ¿Ha escuchado usted –sobre todo en estas tierras tampiqueñas– lo de “Te acuerdas de Fulanito? ¿No? ¡Pero cómo no vas a recordarlo si era hijo de Sutanito! ¿Todavía  no lo recuerdas? Por favor, si era vecino de Perenganito” ¡Ah, aquí es donde aparecen los eslabones. Así que si usted no disfruta de una familia, no se alarme, ¡tendrá usted vecinosl. Y para qué nos sirven la familia y los vecinos. Por Dios, carísimo lector, pues para confirmar nuestra identidad: si somos hijos de… y de… y además somos vecinos de… pues hombre, ya podemos aspirar a una cédula de identidad, y por estas tierras son útiles hasta para votar. ¡Sí, señor! ¡Y a lo mejor hasta para ser votados! ¡Y por qué no, si somos hijos de… y amigos de… y vecinos de!… Pues entonces no nos agobiemos: nosotros los sin familia, los sin vecinos… (¡porque hay quienes no disfrutan de esos bienes… yo conozco por lo menos a uno!), todos estamos incluidos en este maravilloso, tradicional y único y todo con lo que usted quiera calificar al Día del Amor, Día de la Amistad, Día de la Familia, Día de la Vecindad. ¡Ah, pero si usted no tiene ni vecinos, perdóneme o no me perdone, pero usted no me importa: usted es un anacoreta que no irá de compras este día.

         Lo urgente es ir al almacén de moda, comprar el perfume de moda, la bolsa de moda, el suéter de moda, la corbata de moda o lo que se le dé la gana, pero de moda, y hacer acto de presencia frente a la pareja visualizada  para algunos meses en el futuro y cumplir y amar: ¡así lo ordena el calendario social en este día prodigioso! ¡El 14 de febrero todos debemos amar! ¡Sí, señor, tenemos que amar, nos esforzaremos en amar y demostraremos que amamos. No importa si el resto del año ni pelamos ni nos pelan. De otra manera, ¿qué van a decir nuestros pósteros? No permitamos un mal recuerdo. ¡Viva el Amor! ¡Viva la Amistad! ¡Viva la Familia! ¡Vivan nuestros Vecinos! ¡Sí! ¡Que viva todo eso incluido en un 14 de febrero.

         Y a propósito, ¿sabía usted que el 14 de febrero también es el día de san Valentín? ¡Pues que viva también san Valentín!

         Oiga, ¿lo espero el domingo? Gracias.

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