¡Buen domingo, querido lector! ¿Hasta dónde es posible que la mano del artista –proyección infinita de su propio ser– signifique sus elementos circundantes: barro, metal, madera o piedra, y los transforme? ¿Hasta dónde el ritmo de Natura –viento, fuego, agua, tiempo, tierra– se colude con el artista en la exploración de nuevas manifestaciones? ¿Cómo se realiza el acto maravilloso unificador del hombre con la vida esencial del mundo que lo rodea?

     Cuando una mano poética –creadora– toca a la Naturaleza, algo se cimbra y  altera el Ritmo Perfecto: y es necesario obedecerlo, ser uno con él si se desea contemplar en su grandeza a la Gran Madre. La integración no es gratuita, sino responsable y consciente, es decir, comprometida. No todas las miradas son así, ni asumen los secretos misterios –conocimientos finísimos– de ciertos procesos siempre a la vista de quienes poseen la especial intuición que concede el Universo a sus iniciados.

    La escultura –prolongación inconcreta del espíritu de un artista–  dilata el equilibrio primordial de sus sustancias capitales y les da continuidad hasta reintegrarlas al virtuoso compás de Natura. De esa armonía emerge un milagro sinfónico en impecable concordia con los sentidos cómplices, desde la respiración mayor, abierta y vital, hasta la mínima pulsación engendrada por el más leve cambio de temperatura. Y así cobran vida el levísimo jadear del barro, el roce volatilizado de los metales, la dulce suavidad de la madera y la sensual dureza de la piedra: todos ellos plasman sus urgencias en la nueva expresión preñada por la fuerza seminal del poder creador.

   Con el título de Salvador Mitre y sus elementos          , el espacio cultural metropolitano presentará el martes 28 del corriente octubre, a las 19.30 h, una selección retrospectiva de pinturas y esculturas realizadas con distintos temas y técnicas, todas ellas exhibidas en exposiciones previas.

     Fundador de la Escuela Potosina de Bellas Artes, Mitre ha viajado por Europa y Medio Oriente persiguiendo las líneas del arte. En la Ciudad de México participó en el diseño y realización de las escenografías y del vestuario del Ballet Folklórico de Amalia Hernández. Desde 1985 Mitre es nuestro, y desde 1995 él ha dedicado sus horas a la pintura y a la escultura.

   Con el vidrio, la madera y la cerámica, generosamente combinados, Salvador ha logrado un encuentro con la vida marina, con los personajes místicos y míticos universales y hacia la comprensión de las culturas prehispánicas. Ha expuesto en colectivas y en individuales, y ha sido maestro en las Casas de la Cultura de Tampico y de Ciudad Madero. En su taller,  Camino viejo a Tancol, dirige a un nutrido grupo de alumnos a quienes muestra las líneas a seguir para su encuentro con la escultura.

     Asista usted a su exposición, lo espera la mitología de nuestra Huaxteca, el espíritu de los cheneques, algunos recuerdos del Medio Oriente y toda la magia de la obra de Salvador Mitre.

      ¿Lo espero el próximo domingo? Gracias. Aquí estaré.

https://endulcecharla.wordpress.com

Anuncios